Yo había muerto aquella tarde. El dulce recuerdo una vez más, me aniquiló.
Mi cuerpo tendido aún caliente y latido buscaba (obstinadamente) refugiarse en él.
Mi cuerpo espiral, curva sinuosa que dobla y se estrella
miércoles, 11 de mayo de 2011
Atravieso la vereda de mi casa las ventanas me reconocen, empañadas…
En la ventana empañada dibujo un árbol, desde afuera un pájaro construye el nido
El pajarito de mi infancia Se quedó sin nido Una tribu de vientos perversos de noche corrompieron la forma solo un par de ramitas arrastra la corriente a la boca del tigre.
Me crecieron flores,
como suelen crecer,
a través ando
el asfalto.
En el patio de mi infancia ya no está el naranjo. Los gusanos comieron sus raíces y su ingenuidad.