Ella ve en el espejo
un rostro débil y vacío,
la mirada azul de los pájaros
(negros)
los barrotes de la garganta
oxidados.
Ella escucha la voz
ensordecida de la nieve
y escama su memoria
en álbumes de cera.
Ella siente el polvo del miedo
lamiendo el viento,
que ruje en la noche nublada.
Ella acaricia la mano endagada
y me suicida.
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